Tres semanas después de la Resurrección del Señor, el cuarto domingo de Pascua, la Iglesia Católica celebra el Domingo del Buen Pastor o fiesta litúrgica de Jesús, el Buen Pastor.
Esta expresión hace referencia varios pasajes evangélicos, entre ellos: a San Juan (10, 1-39), quien dice: “Os aseguro que el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que se mete por otro lado, es ladrón y bandido. Pero el que entra por la puerta es el pastor que cuida a las ovejas. El portero le abre la puerta y el pastor llama a cada oveja por su nombre y las ovejas reconocen su voz. Él las saca del redil, y cuando ya han salido todas, camina delante de ellas y las ovejas lo siguen porque reconocen su voz. En cambio, no siguen a un desconocido, sino que huyen de él. Porque no conocen la voz de los desconocidos… yo soy la puerta por donde pasan las ovejas, el que por mi entre será salvo… Yo soy el Buen Pastor”.

















